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¿Pagar por circular?


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


Como alternativa de descongestión vehicular la administración municipal radicaría en el Concejo Municipal una ilógica iniciativa incrementando la restricción de dos a cuatro dígitos semanales pero permitiendo circular libremente los días de pico y placa a todos los vehículos que paguen un impuesto adicional siendo estos exencionados de la restricción.

Los ingresos tributarios adicionales de esta doble tributación se destinarían a subsidiar y fortalecer la operación del MIO, gratificando la ineficiencia del particular con recursos del erario público.

La administración del alcalde Armitage continúa demostrando improvisación en la solución del problema estructural de movilidad de la ciudad.

Sí la ciudad contara con un Sistema de Transporte Masivo eficiente, interconectado con todas las diferentes modalidades de transporte de pasajeros y amplia cobertura, los usuarios de vehículos particulares y motocicletas optarían por el MIO como alternativa de movilidad y tampoco se estimularía, resultante de simple y lógica razón de oferta y una demanda satisfactoria, la proliferación del transporte informal vehicular y de motocicletas.

La iniciativa carece de estudios y análisis que sustenten, mediante simulaciones técnicas, pronosticando si el escenario previsto indudablemente impactaría positivamente la fluidez del tránsito dando solución a la problemática. La Secretaría de Tránsito y Transporte registra que circulan 26 mil vehículos exentos de la restricción, un 5% del parque automotor. Este tipo de medida clasista, privilegiando unos pocos en detrimento de la población, posiblemente desataría una mayor congestión, permitiendo circular el 20% del parque automotor que hoy tiene restringida su movimiento, neutralizando el efecto del pico y placa, convirtiéndose en solución inocua, absurda y boba.

Existen alternativas, no tenidas en cuenta, como una red semafórica inteligente, complemento ideal al plan de movilidad urbana. Los sistemas modernos semafóricos, aprovechan la tecnología disponible, detectan el flujo de tráfico vehicular e incrementan automáticamente el tiempo requerido para su fluidez. Consecuentemente mejora la velocidad promedio de desplazamiento, densidad vehicular y ocupación de la vía.

Modernizar, instalar, ejecutar y poner en funcionamiento una red semaforizada cubriendo la totalidad de la red vial y sus flujos vehiculares, peatonales y el sistema de transporte masivo es una solución más práctica. Es fácil su implementación. Su flexibilidad permite corregir y apoyar, sin traumatismos visibles y desde centros de monitoreo, el  flujo diario, congestiones puntuales, especialmente en horas pico, y estacionales, como el trafico generado por la población estudiantil.

Las soluciones no pueden darse con medidas impositivas a la libre circulación vehicular, sino mediante planteamientos profundos, debidamente analizados y con visión a futuro de una urbe en crecimiento, evolución constante e incremento permanente del parque automotor y motocicletas.

La administración no puede continuar esbozando iniciativas impulsivas, improvisadas e infundadas, que algunos críticos ya tildan de “cantinflescas”.