Por Maurice Armitage Cadavid
Les he dicho que soy un ejecutor por naturaleza y en ese sentido, lo que más le puedo ofrecer a Cali es mi capacidad de ejecución. Pues bien, voy a sustentar a través de esta columna mi propuesta de sacar la Alcaldía del CAM. No en el sentido estricto de la palabra, lo que propongo técnicamente es que tanto el Alcalde como su gabinete no se limiten a gobernar desde sus escritorios, que caminen más la ciudad, que la penetren, se metan a sus barrios y se queden el mayor tiempo posible allí, solucionando en terreno los problemas de la Gente.
Si tengo el privilegio de que los caleños me avalen con sus firmas y vayan a las urnas en Octubre para otorgarme el cargo de Alcalde de nuestra ciudad, no desistiré en el propósito de que la figura de Gerente de la Ciudad, sea, en percepción y realidad, la de una persona con mucha proximidad a los ciudadanos, capaz de conectarse y comunicarse de la mejor manera con ellos. El reto de ser un Alcalde que escucha y resuelve, implica una actitud proactiva frente a las realidades y necesidades de la gente y sensibilidad para darles pronta solución.
La Ciudad requiere más proactividad que receptividad, en el sentido de entender que los ciudadanos merecen que el Alcalde llegue a ellos, antes de que estos tengan que venir a buscarlo. Conozco a muchos caleños y caleñas que hicieron maestría en “derechos de petición” y aprendieron “pim pom” a la fuerza, ante la frustración y el desencanto de sentirse peloteados de un lado a otro, subiendo y bajando gradas en el CAM o en edificios públicos de los que salieron desesperanzados, sin otra cosa que el sello de radicado de una carta de desahogo que jamás supieron si alguien leyó.
Como Alcalde iré a donde las personas y no esperaré que estas vengan a mí. El Alcalde se debe a todos los ciudadanos, Cali tiene 22 comunas, 249 barrios, 91 Urbanizaciones y 15 corregimientos. Imposible conocer sus realidades y problemas desde el escritorio del CAM, es cierto que el Alcalde no es omnipotente, que todo no lo hace solo y que su equipo es determinante en mucho de lo que se pueda resolver. De ahí que la escogencia del gabinete sea tan fundamental porque además de preparados, quienes trabajan en lo público deben ser proactivos, azarosos, convencidos de que lo que se empieza se termina. Competentes sí, técnicos sí, pero ante todo, conocedores de que más estrategia que operación no lleva a ninguna parte y que el gabinete como el Alcalde deben ser operativos. En otras palabras: Ejecutores en una ciudad sobre diagnosticada.
Para volcar la Administración a los barrios he propuesto despachar diez días desde la ladera, diez días desde el Oriente y diez días, -ojalá menos- desde el CAM. … Y no quiere decir esto, que descuidaré a todos los grupos poblacionales que no viven en estas zonas. Todo lo contrario, lo que pasa es que soy un convencido de que cuando uno gobierna priorizando la solución de los problemas de los menos favorecidos, el impacto que tiene la transformación de las realidades de estas personas, redunda en beneficios inmediatos y demostrables para quienes tienen mejores condiciones sociales. Así por ejemplo, cuando la situación de Siloé y los habitantes de la comuna 20 mejora, quienes habitan barrios como el Lido, Santa Isabel y los ubicados en el corredor de los cerros sobre la comuna 19, (que paradójicamente fueron construidos de espaldas a este territorio de ladera) mejora ostensiblemente para los vecinos de los territorios impactados.
Nuestra Cali de contrastes, plural, maravillosa, pero inequitativa, tiene que cerrar la brecha entre unos y otros. En la medida que la ciudad sea viable y amable para los menos favorecidos y para quienes tienen menos oportunidades, será más amable, segura y competitiva para quienes tenemos problemas distintos a la exclusión. Que salga la Administración del CAM. ¡Mi Sede son los barrios!
